REVIEW - 7x17 No Pressure


Con el vibrante capítulo de esta semana inauguramos la sección "Reviews", en la que iremos colgando una reseña de cada capítulo al día siguiente de su emisión (más o menos). Como es de esperar, las reviews estarán cargaditas de spoilers sobre el capítulo, así que si aún no lo has visto pásate por nuestra sección de descargas y asegúrate de que no te arruinamos ninguna sorpresa.



“No Pressure” ha sido un capítulo que ha pegado fuerte desde el minuto 1, comenzando nada más y nada menos que con un “flash-forward” de Ted diciéndole “Te quiero” a... ¡La madre! Aunque, como es ya tradición, solo vemos parte del personaje más esperado de la serie, la espalda esta vez. 


Tras esta mirada a algún punto de la temporada que viene, volvemos al presente, a esa escena de Ted y Robin en el tejado que la semana pasada quedó a medias y en la que Ted volvió a declararse, lo que seguro que provocó una mueca de desagrado entre el célebre sector pro Barney-Robin de los fans, y le dio una inesperada alegría a los pocos defensores que le quedaban a la teoría de que Robin es la media naranja de Ted, igual que el hecho de que se besaran antes de que Robin partiera hacia Rusia (para cubrir la noble y bella tradición del Maslenitsa) y ese “continuaremos con esto cuando vuelva”

Después de estos momentos tan desconcertantes entre Ted y Robin, comienza el eje humorístico del capítulo, que sin embargo resulta ser fundamental en los grandes momentos emocionales de esta semana. Barney, que ha amanecido resacoso en casa de Lily y Marshall, entiende que la pareja tiene escondida una cinta erótica de ellos mismos en alguna parte, y claro, siendo como es Barney, no tarda ni un segundo en poner la casa patas arriba. Pero lo primero que encuentra es una caja llena de “apuestas a largo plazo” entre Lily y Marshall: “Lily apuesta con Marshall que Barney morirá asesinado”, “Lily apuesta con Marshall que Ted se quedará calvo” y, la más importante de todas: “Lily apuesta con Marshall que Ted y Robin NO acabarán juntos”, motivo por el que Lily intenta sabotear la relación (Bueno, si le preguntas a Barney seguramente te diga que la apuesta más importante es la de que él nunca encontraría la cinta erótica de Marshall y Lily, que de hecho si que existía). 
Ante el enfado de Ted, Lily se disculpa diciendo que no ha sentado cabeza con nadie, tampoco con Robin, así que no deben estar hechos el uno para el otro, porque al fin y al cabo, ¿qué se interpone entre ellos?

La respuesta a esta pregunta ya la dio Victoria en su reaparición estelar de esta temporada, y Ted parece recordarlo en el mismo instante en que Barney entra en su casa para poner la mítica cinta erótica de Lily y Marshall. Como ya adelantó nuestra querida pastelera, que Ted, Robin y Barney se siguieran viendo tan a menudo después de todo el triángulo amoroso que han formado no podía traer nada bueno: Robin sigue enamorada de Barney. Pero parece que a Barney eso no le importa demasiado, en una sorprendente actitud de madurez, le explica a Ted que ella eligió a Kevin, y que incluso sabiendo que rompieron, Robin ya dejó bastante claro lo que sentía realmente, así que todo aquello está en la basura con los pétalos de rosa y las velas de aquella triste noche en que Ted le sorprendió recogiendo después de dejar a Nora.

Finalmente, y aunque se dieron una última cita, Ted y Robin comprobaron que no podían acabar juntos, ni siquiera en el supuesto de cumplir aquella apuesta de los 40 años, y Robin, aconsejada por un Marshall que vuelve a demostrar lo buen amigo que es, decide mudarse.

 
Un final tan triste como prometedor, desde luego. Casi todos pensábamos que esta nueva vuelta de tuerca a la relación Ted-Robin no iba a suponer nada positivo para el avance de la historia, pero curiosamente ha sido un enorme paso hacia delate, liberando a Ted de aquella eterna esperanza de llegar solo a los 40 y terminar con Robin. Creo que a partir de ahora volveremos a ver a ese Ted del principio de la serie, empeñado en encontrar a la mujer de su vida, por lo que la madre debería estar más cerca que nunca.

Aunque hay algo que me gustaría comentar, y es que Marshall ha ganado TODAS sus apuestas, desde la cinta de video que finalmente Barney no ve hasta el secador que Robin no le devuelve a Lily (“puedes quedártelo”, le dice a Robin cuando lo saca de la maleta que trae de Rusia) y, cuando Lily le reclama el dinero por la apuesta de que Ted y Robin no acababan juntos, él responde con un lapidario “todavía no”, como si estuviera convencido de ir a ganar, aunque todo apunte a lo contrario... ¿Le habrá pegado Lily a Marshall esa faceta suya de controlar la vida de los demás y estará tramando algo?

Y sobre Barney... ¿Realmente le da igual con quien acabe Robin? Seguro que los pro Barney-Robin tenéis mucho que decir al respecto.

Un muy buen capítulo de los que hacía tiempo que no se veía, con humor, momentos emocionales y conexiones con el pasado. Y por cierto, me ha encantado la escena final con los paraguas amarillos ¿Habremos vuelto a ver a la madre? 





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